Tuesday, January 08, 2013

FASSBINDER: El hombre y el cine

RAINER WERNER FASSBINDER:

El hombre y el cine, el hombre y su obra



El hombre y el cine 
"De niño, vi muchas películas norteamericanas que me dejaron una gran impresión. No me acuerdo de sus títulos, sólo de su clima. El cine norteamericano es el único que me inspira cierta consideración porque es el único que realmente ha tenido un público. Es lo que consiguió el cine alemán antes de 1933 y por supuesto también hay directores en otros países que individualmente tienen contacto con el público. Pero en conjunto el cine norteamericano es el que ha tenido unas relaciones más felices con su público, y es porque no intenta ser un arte. Es una especie de cine que intenta divertir con el mayor suspense posible. Su estilo narrativo está desprovisto de complicaciones, de artificio. Es artificial, por supuesto, pero no artístico (...) Un europeo no tiene la misma ingenuidad que un cineasta de Hollywood. Nosotros siempre estamos obligados a considerar con mucha atención lo que producimos y cómo lo producimos, pero un día, estoy seguro, llegaré a contar historias sencillas. Y éste es mi continuo esfuerzo, aunque me causa muchos problemas. Los directores de cine norteamericanos se sitúan a un nivel que me parece muy sano. Tienen la idea de que Estados Unidos es la tierra de la libertad y de la justicia y hacen sus películas desde este punto de vista sin preocuparse demasiado del resto. Esto me parece admirable. Pero yo nunca he intentado copiar una película de Hollywood, como han hecho los italianos. Nosotros, más bien, hemos construido nuestras películas sobre nuestra comprensión personal del cine norteamericano.
"¿No cree que cuando un europeo trata un tema cercano al cine norteamericano, pero con conciencia europea, forzosamente se produce algo diferente?"
"[... descubrí el cine de Douglas Sirk] durante el invierno de 1970-1971. Enseguida fui a verle a Ascona porque estaba entusiasmado con sus películas, las cuales eran exactamente como las que yo quería rodar (...) Me indigna cuando dicen que sus películas son kitsch, me parece una estupidez (...) Las películas perfectas son las de Douglas Sirk: son las más humanas que conozco (...) He aprendido mucho de Douglas Sirk porque, contrariamente a otros autores de melodramas, tiene una actitud positiva respecto a sus personajes: les ama."
 "[... las películas que más me influyeron en los sesenta] han sido Vivir su vida de Jean-Luc Godard, que he visto veintisiete veces, y Viridiana de Luis Buñuel."
"Me hubiera gustado hacer Amarcord de Fellini, La caída de los dioses de Visconti, cinco o seis películas de Sirk, El diablo probablemente de Bresson, veinte o treinta películas americanas..."
"A diferencia de Italia donde, por ejemplo, Francesco Rosi, Damiano Damiani y otros están tan cercanos a la realidad de su país que con sus películas, por así decirlo, intervienen en esa realidad satisfaciendo además, y precisamente, las exigencias inequívocamente comerciales de la industria cinematográfica; a diferencia de América, donde siguen haciéndose películas que, absolutamente críticas, profundizan en la crónica de los acontecimientos corrientes sin renunciar tampoco a los aspectos comerciales de una industria que, como no podría ser de otra manera, es igualmente comercial; a diferencia de Francia, España e incluso Suiza, donde Jonás cumplirá sus veinticinco años en el año 2000; a diferencia de casi todas las democracias occidentales, parece que en la República Federal Alemana existe el interés, misteriosamente común a los diferentes grupos relacionados con el cine, de que esta clase de películas no se hagan aquí."
"[El cine] puede tener mucho efecto [en la sociedad]. Distraer, contar historias de manera que el espectador se distraiga sin quedar atontado. Puede aclararle o despertarle el deseo de aclararse algunas cosas. Puede formular miedos. Para los demás. Si nadie lo hiciera nos recluiríamos en el mutismo y en cualquier momento nos atontaríamos. El cine puede dar valor al que mira para que siga haciendo preguntas, para que tenga una postura y le dé expresión. Creo que el cine es un medio que puede ser eficaz de las formas más diversas. Y sigue siendo un instrumento de distracción y tiene que seguir siéndolo. Como la literatura o la música, que también tienen que divertir independientemente de los efectos que produzcan."
"Los cines alemanes programan porquerías de última hora. El arte cinematográfico se ha convertido en un producto comercial y es más fácil vender películas lamentables (...) Para mí los sentimientos cuentan mucho, pero hoy la industria cinematográfica los explota y yo lo detesto. Estoy contra la especulación de los sentimientos."

El hombre y su obra
"Aprendí mucho en el teatro: la dirección de actores, una nueva manera de contar una historia. También hice mi aprendizaje como actor. Por otra parte es lo único que realmente he aprendido. En todo lo demás soy autodidacta. Lo que puedo asegurar es que desde el principio quise hacer cine, pero no era fácil y empecé por lo que era más: el teatro. Estoy seguro de que fue bueno: cuando verdaderamente me puse a hacer cine, me resultó más fácil inspirar confianza gracias a mi trabajo anterior en el teatro. Era como una garantía. El éxito de mis primeras películas e incluso el hecho de que fuesen invitadas a festivales y otras manifestaciones similares guarda una estrecha relación con el mucho mayor respeto que en Alemania inspira el teatro que el cine. Se decía: "Sí, por supuesto, hace cine, pero también ha hecho teatro. Entonces, debe tener algo."
"(...) Como espectador, prefiero las películas trágicas. Mis películas están hechas para personas como usted o como yo, pero no para taxistas, obreros o criadas. En cierto sentido, está bien trabajar para un público limitado..."
"El cine para mí es, por encima de todo, una cuestión de imaginación. Ojalá la gente se diera cuenta de que la necesidad del antihéroe es mucho mayor que la del llamado héroe. Esto es muy difícil de plasmar en una película, pero de cualquier modo tengo que intentarlo porque los héroes y las figuras heroicas no me interesan en absoluto."
"No me interesa la historia. Me interesa lo que comprendo de mis posibilidades o mis imposibilidades, de mis esperanzas o mis utopías, lo que puedo aprovechar en todas estas cosas o mi entorno. Me interesa la solidaridad y las posibilidades que puedo descubrir para vencer mis angustias y todo lo que me oprime. Esto me interesa más que las teorías, pues sólo me parecen importantes cuando soy lector, no cuando soy espectador de cine o televisión. En cuanto tal, lo más importante es activar en mí las emociones que podrían activar los sueños (...) Deseo que a través del cine o la televisión el espectador tenga la posibilidad de activar ciertas cosas o sentimientos a través de los personajes y que a su vez la puesta en escena permita una distancia y una reflexión."
"[... mostrar escenas con una fuerte carga emocional dotando al plano de una gran duración y moviendo la cámara con lentitud] es, bajo un punto de vista estilístico, una especie de distanciamiento. Esto es lo que pasa con el tema de una escena: si dura mucho, si se alarga, realmente se puede ver lo que les sucede a las personas dentro de la misma. Se puede ver y experimentar, en relación con sus propios sentimientos, lo que está latente. Si se corta en escenas como esas, nadie comprendería de qué tratan."
(Sobre su modelo de adaptación literaria) "Si te propones hacer una película que no utilice la identificación del público con los personajes, sino que por el contrario se dirija a la inteligencia consciente, hay que reducir las escenas de acción lo más posible porque obstaculizan la intención de realizar una película con el espíritu. Mostrar una acción en cine es equivalente a describir una acción en un libro... con una diferencia: cuando usted, en cuanto lector, lee una historia en un libro, la reconstruye dentro de sí mismo porque el libro se contenta con describirla mediante palabras y sólo le da una forma abstracta. Pero cuando el cine muestra una acción es concreta y por tanto completa. El público no tiene parte alguna en el proceso de la creación y esta pasividad es la que quería evitar en Fontane Effi Briest. En cierto sentido, quería que esta película fuese "leída". No es una experiencia terrorista, realmente se puede leer... y éste es su punto más importante (...) Las escenas de acción, en cuanto tales, no me interesan."
"Algunos críticos piensan que utilizo con ironía las referencias al cine norteamericano de género. Comprendo por qué tienen esta idea y debo aceptarlo, pero no es lo que yo pienso. La diferencia entre mi cine y el norteamericano es que éste no es contemplativo y a mí también me gustaría obtener un estilo que se desarrollase libremente, sin todos estos reflejos. Divido mis películas en dos grupos: por un lado las burguesas, que están todas situadas en un contexto burgués, bastante netamente definido; y por otro las de cine, que se sitúan en un contexto cinematográfico típico y contienen una acción del género que habitualmente se ve en el cine. El primer grupo refleja los mecanismos específicamente burgueses y el segundo está inspirado en diferentes partículas de género."
(Sobre El soldado americano: una criada se suicida y los demás pasan a su lado como si nada hubiese ocurrido) "Para mí esto no es una caricatura. Esta escena mostraba hasta qué punto las personas pueden reaccionar fríamente respecto a alguien que hace algo apasionado. Si esto tiene un efecto de parodia, le creo, pero me avergüenza y le presento mis excusas.
"La mayoría de los melodramas están apoyados en una problemática que interesa a la burguesía, lo cual es muy falso y mistificador. Hay que ir a la búsqueda de los melodramas que vive el proletariado, no de aquéllos que a la burguesía le gusta imaginar que vive el proletariado."
"Me resulta totalmente imposible contar algo falso (...) Cuanto con mayor sinceridad se entrega uno a una historia, más tiene que ver esa historia con los demás (...) Personalmente y por encima de todo, mi deseo es el de contar cosas, contar cosas importantes para mí, que sean emocionantes e importantes... y con importantes no me refiero a hacer cosas que vayan a servir de pasto a la sociedad, sino algo que pueda proporcionar a la gente la libertad y el deseo de expresar su dolor."
"Yo digo lo que vivo, y lo que cuento con franqueza también tiene que ser válido para otra gente, pues mi manera de ver las cosas se realiza en un terreno distinto al del resto de la gente, pero a fin de cuentas las vivencias son las mismas. Por eso pienso: si cuento una historia de manera muy personal, más gente coincidirá conmigo que si intento contarla de modo que tenga una validez general." 
"El realismo que concibo y me gusta es el que ocurre en la cabeza de los espectadores y no en la pantalla. Éste no me interesa en absoluto porque la gente lo tiene todos los días. Quiero un realismo que lo permita sin provocarlo, sin que las personas se encierren en sí mismas. Si de nuevo se les enseña lo que han vivido, me parece que se recogen sobre sí mismas: hay que ofrecerles una posibilidad de abrirse a las cosas bellas (...) Supongo que el realismo de mis películas puede conducir en mayor grado a las personas hacia su propia realidad e incluso más lejos: hacia una utopía, porque tienen posibilidades de comparación y no se les ofrece de nuevo la que viven continuamente (...) A mi juicio, la mayoría de las películas socialistas impiden a las personas gozar de su propia realidad."
"Hago películas relacionadas con la realidad del espectador. De esta suma surge una nueva realidad que se sitúa en la cabeza del espectador. La realidad cinematográfica funciona de una manera propia sobre la pantalla. El cine realista falsea la realidad. Rechazo la tautología. A las gentes se les hace todavía más estúpidas si se les muestra la realidad como se piensan que la imaginan. Lo que hay que hacer es extraer el sentido de la realidad. Ahora bien, el realismo, la copia de la realidad tiende, como la realidad vivida, a ocultar el sentido para no mostrarnos más que la apariencia. El sentido se busca: el creador debe extraerlo."
"(...) Yo no sé en qué debo creer. Los elementos que sitúo en mis películas son las preguntas que me hago a mí mismo, y mi técnica consiste en lograr que los espectadores también se las hagan. Es decir, mi técnica consiste en sensibilizarles. El problema reside aquí, pues todos los cineastas quieren sensibilizar al espectador respecto a lo que dicen pero no se les sensibiliza recopilándoles su realidad."
(Sobre la planificación de sus películas a modo de "cuadros vivientes") "¡Siempre y hasta el final de mis días! Sobre todo, nada de lazos artificiales que pretendan reproducir la realidad, que dejen entender que todo se desarrolla armoniosamente, que en el mundo todo fluye."
"Me importa más observar y reflejar lo que observo que buscar soluciones o encontrar algunas (...) Creo que cuando en una novela o en el cine se tienen preparadas las respuestas, las soluciones, estamos ante una mala creación."
"Mi intención es comprender por qué las personas se estropean." 
"[... mis personajes] son malvados porque lo son las condiciones en las que viven. Las personas malas por naturaleza no existen. Por supuesto, el hombre en sí es bueno. Todo es un problema de condicionamiento. Usted puede decir, como Rousseau, que la sociedad es quien le hace malo."
(Sobre los constantes reproches de querer denunciar a los seres humanos en sus películas) "Rechazo esa crítica. Sin embargo, tengo la impresión de denunciarles bastante menos que la mayoría de las personas e incluso, a veces, de tener una actitud demasiado positiva."
"A las personas, por sí mismas, las he tenido siempre en mucha estima... y aún hoy sigo teniéndola. Lo que siempre he querido mostrar es lo desagradable y frío que es el entorno de los personajes."
"Critico tanto a las mujeres como a los hombres. Lo que ocurre es que lo que quiero decir sobre la sociedad puedo expresarlo mejor cuando tomo a las mujeres como personajes centrales. Las mujeres son más interesantes porque, por un lado, están muy oprimidas y, por otro, no lo están en absoluto, pero incluso utilizan su opresión como un eficaz terrorismo. En tanto seres sociales, los hombres son mucho más simples. Son mucho más pesados que las mujeres. También es mucho más divertido trabajar con mujeres porque con ellas es posible hacer cosas mucho más locas. Los hombres siempre son eminentemente racionales y un poco primitivos en sus medios de expresión. A las mujeres se les puede hacer llorar, reír, gritar y un montón de cosas, mientras que con los hombres rápidamente todo se vuelve aburrido. Sí, bueno, también están ahí, pero después ¿qué?"
"Al hablar de mujeres, se pueden contar mejor las cosas. La mayoría de las veces, los hombres se comportan tal como la sociedad espera de ellos, pero las mujeres suelen nadar a contracorriente de las normas establecidas. Son más consecuentes, más transparentes. Los hombres siempre hacen su papel y por tanto resultan menos manejables dramáticamente."
(Sobre sus actores) "Trabajo con ellos desde hace años. Los conozco y tengo con ellos relaciones muy concretas que no son las de amo/esclavo. Discutimos mucho y luego, en el momento de actuar, todo es exacto. De todos modos pienso que los actores deben expresar los mismos sentimientos que en la vida. De esta forma, por ejemplo, un arrebato de cólera en el escenario será el mismo que en la calle. Esto implica que no pueden hacer un papel de composición, es decir, que no esté relacionado con su personalidad (...) Mis actores significan."
"No tengo una teoría general sobre la música en mis películas. Depende de cada una de ellas (...) En lo que respecta al resto de los ruidos, hasta ahora todas mis películas están postsincronizadas para poder seleccionar sólo aquellos sonidos que tienen una importancia dramática. Ahí puede encontrar uno de los principios del melodrama."
"Como los demás, trabajo entre ocho y doce horas diarias sin hacer pausas. Naturalmente, esto tiene una motivación psicológica anterior, pero no sé exactamente cuál es. Por ejemplo, todo lo que vivo debo trabajarlo después para tener finalmente el sentimiento de haberlo vivido."
"Cada vez con mayor frecuencia tengo el sentimiento de que no quiero rodar más, que voy a pararme durante un año, pero apenas ha pasado una semana no aguanto más: me basta con leer algo en el diario o que me cuenten cualquier cosa para ponerme en marcha, para hacer algo enseguida con ello, sin compromiso, sin miedo a una cierta pérdida eventual... tengo que rodarlo inmediatamente aun a pesar de los enormes riesgos económicos. Después de mis tres primeras películas, que se rodaron sin dinero, sólo con deudas, si no hubiese continuado tal vez tendríamos medio millón de marcos en deudas. Este riesgo lo he vuelto a asumir ahora con Effi Briest. En esta película he invertido todo, absolutamente todo lo que he ganado en los últimos tres o cuatro años. Forzosamente no debo recuperarlo todo, sino sólo encontrar la posibilidad de ganarlo de otro modo. Y siempre he tenido la ilusión de que esto continuaría."
"A veces pienso un poco en aminorar mi ritmo de trabajo, pero al mismo tiempo descubro que me es necesario el trabajo. De momento, proyecto hacer mi película número treinta a los treinta años. Aunque he logrado muchas cosas a las que aspiran los cineastas, he tenido más éxito y he ganado más dinero que la mayoría de mis compañeros, esto no me hace más feliz cuando veo cómo vive la gente. Cuando veo a la gente en las calles, en las estaciones, cuando veo sus casas y sus vidas, me desespero y a menudo siento ganas de gritar. Frecuentemente se reprocha el pesimismo de mis películas, pero pienso que hay razones suficientes para ser pesimista, aunque no es así como yo lo veo ya que mis historias están basadas en la idea de que la revolución no debe ocurrir en la pantalla, sino en el exterior, en el mundo. Cuando muestro en la pantalla que las cosas van mal, es para advertir a la gente de que seguramente van a seguir así si no cambian su vida (...) Jamás intento reproducir la verdad en una película: mi intención es sacar a la luz ciertos mecanismos de forma que la gente comprenda la necesidad de cambiar su propia realidad." 
"Que debía hacer muchas películas ya lo sabía desde que era muy pequeño. Sólo puedo decirle que la primera toma que hice en mi vida fue más estupenda que el orgasmo más estupendo que haya tenido jamás. Fue una sensación indescriptible." 

 
 
7. Bibliografía
Textos publicados en España
BAER, Harry: Ya dormiré cuando esté muerto. Editorial Seix Barral, España, 1986. Probablemente la biografía más sincera, amena y anecdótica sobre el realizador alemán. Aunque se detiene con frecuencia en detalles nimios, se trata de un retrato imprescindible que se completa con una larga entrevista sobre el director realizada dos meses después de su fallecimiento.
FASSBINDER, Rainer Werner: La anarquía de la imaginación. Editorial Paidós, España, 2002. Imprescindible recopilación de los más importantes ensayos, entrevistas y notas de trabajo de Rainer Werner Fassbinder, donde el maestro "reflexiona sobre su propia obra, escribe sobre otros directores, describe su relación con la actriz Hanna Schygulla o reivindica el carácter político del cine, adoptando en todo ello una perspectiva subjetiva, apasionada y radical". A destacar el genial prólogo de Domènec Font.
HAYMAN, Ronald: Fassbinder. Ultramar Editores, España, 1985. Este libro resulta muy interesante por las claves que desvela en torno a la personalidad del director, relacionándola con sus obras teatrales y cinematográficas.
KATZ, Robert: El amor es más frío que la muerte. Editorial Gedisa, España, 1988. De este libro únicamente resulta destacable la recopilación de testimonios aportados por amigos y colaboradores de Fassbinder. La narración de Robert Katz (que conoció muy de pasada a Fassbinder pocos meses antes de su muerte) es sensacionalista, confusa, poco contrastada y basada en numerosas conjeturas sin demasiada credibilidad (un buen número de fragmentos del libro aparecen novelados y con diálogos recreados). No estudia siquiera superficialmente la obra del director alemán: la comenta imperceptiblemente mediante torpes pinceladas.
LARDEAU, Yann: Rainer Werner Fassbinder. Editorial Cátedra, España, 2002. Profundo y completísimo estudio sobre el autor germano: "Lardeau confronta en él la biografía de Fassbinder y la Historia, la vida y la obra, las pasiones destructoras y la denuncia feroz del Estado, las fuerzas oscuras del deseo y la obsesión por los fantasmas del nazismo".
MARTÍNEZ TORRES, Augusto: Rainer Werner Fassbinder. Ediciones JC, España, 1983. No se trata de un estudio realizado por este crítico español -que solo aporta una confusa biografía al final del mismo-, sino de una compilación de artículos sobre Fassbinder aparecidos en prestigiosas revistas cinematográficas inglesas y francesas. Contiene, además, varias entrevistas realizadas al director alemán y su clásico estudio Sobre seis películas de Douglas Sirk.
MORATA CANTÓN, Rafael: Rainer Werner Fassbinder o El cine de las entrañas. Filmoteca de Andalucía. Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, España, 2006. Una introducción al cine de Rainer Werner Fassbinder con una primera parte dedicada a las líneas maestras de su temática y una segunda parte consagrada a su particular concepción estilística del cine.
ROSÉS, Montserrat: Nuevo Cine Alemán. Ediciones JC, España, 1991. Maravilloso estudio en torno a los directores más importantes surgidos a partir de ese movimiento. Aunque el capítulo dedicado a Fassbinder (Rainer Werner Fassbinder: el juego artificioso o todos somos marionetas) no abarca, lógicamente, el análisis de toda su obra, sí que profundiza en muchos de sus aspectos esenciales. En otros capítulos del libro (La literatura como base filmográfica y Las resonancias del pasado histórico) vuelve a comentar pulcramente algunas de las películas imprescindibles del director alemán (su famosa trilogía sobre la era Adenauer, Fontane Effi Briest, Berlín Alexanderplatz, o Querelle).

 

Textos sobre Rainer Werner Fassbinder
 
BAER, Harry: Schlafen kann ich, wenn ich tot bin. Das atemlose Leben des Rainer Werner Fassbinder. Kiepenheuer & Witsch, Colonia, 1982.

BERLING, Peter: Die 13 Jahre des Rainer Werner Fassbinder. Seine Filme, seine Freunde, seine Feinde. Lübbe, Bergisch Gladbach, 1992.

BRAAD THOMSEN, Christian: Fassbinder, The Life and Work of a Provocative Genius. Faber & Faber Limited, Londres, 1997.
ELSAESSER, Thomas: Fassbinder's Germany, History Identity Subject. Amsterdam University Press, 1996.
ELSAESSER, Thomas: Rainer Werner Fassbinder. Bertz, Berlin, 2001.
HAYMAN, Ronald: Fassbinder Film Maker. Weidenfeld and Nicolson, Londres, 1984.
KATZ, Robert: Love is Colder than Death. The life & times of Rainer Werner Fassbinder. Random House, Nueva York, 1987.
LARDEAU, Yann: Rainer Werner Fassbinder. Cahiers du cinéma, Paris, 1990.
LIMMER, Wolfgang: Rainer Werner Fassbinder, Filmemacher. Spiegel-Buch Rowohlt, Reinbek, 1981.
LORENZ, Juliane: Chaos as usual, Conversations about Rainer Werner Fassbinder. Applause Books, Nueva York, 1997.
PFLAUM, Hans Günther: Rainer Werner Fassbinder. Bilder und Dokumente. Edition Spangenberg, Munich, 1992.
RAAB, Kurt und Karsten Peters: Die Sehnsucht des Rainer Werner Fassbinder. Bertelsmann Verlag, Munich, 1982.
RAYNS, Tony: Fassbinder. British Film Institute, Londres, 1980.
SCHYGULLA, Hanna: Bilder aus Filmen von Rainer Werner Fassbinder. Schirmer/Mosel, Munich, 1981.
ZWERENZ, Gerhard: Der langsame Tod des Rainer Werner Fassbinder Schneekluth, Münchner Edition, Munich, 1982.
 
Textos de Rainer Werner Fassbinder
 
FASSBINDER, Rainer Werner & Harry Baer: Der Film Berlin Alexanderplatz. Ein Arbeitsjournal. Zweitausendeins, Frankfurt, 1980.
FASSBINDER, Rainer Werner: Filme befreien den Kopf. Edited by Michael Töteberg. Fischer Taschenbuch Verlag, Frankfurt, 1986.
FASSBINDER, Rainer Werner: Die Anarchie der Phantasie. Edited by Michael Töteberg. Fischer Taschenbuch Verlag, Frankfurt, 1986.
FASSBINDER, Rainer Werner: Antiteater. Iphigenie auf Tauris von Johann Wofgang Goethe, Ajax, Die Bettleroper, Das Kaffeehaus, Das brennende Dorf. Edited by Michael Töteberg. Verlag der Autoren, Frankfurt, 1986.
FASSBINDER, Rainer Werner: Anarchie in Bayern & andere Stücke. Tropfen auf heisse Steine, Der amerikanische Soldat, Anarchie in Bayern, Werwolf. Edited by Michael Töteberg, Verlag der Autoren, Frankfurt, 1985
FASSBINDER, Rainer Werner: Sämtliche Stücke. Edited by Michael Töteberg. Verlag der Autoren, Frankfurt, 1991.
FASSBINDER, Rainer Werner: Die Kinofilme I. Der Stadtstreicher, Das kleine Chaos, Liebe ist kälter als der Tod, Katzelmacher, Götter der Pest. Edited by Michael Töteberg. Schirmer/Mosel, Munich, 1987.
FASSBINDER, Rainer Werner: Fassbinders Filme 2.. Warum läuft Herr R. Amok?, Rio das Mortes, Whity, Die Niklashauser Fahrt, Der amerikanische Soldat, Warnung vor einer heiligen Nutte. Edited by Michael Töteberg. Verlag der Autoren, Frankfurt, 1990.
FASSBINDER, Rainer Werner: Fassbinders Filme 3. Händler der vier Jahreszeiten, Angst essen Seele auf, Fontane Effi Briest. Edited by Michael Töteberg. Verlag der Autoren, Frankfurt 1990.
FASSBINDER, Rainer Werner: Fassbinders Filme 4-5. Acht Stunden sind kein Tag Folge 1-8. Edited by Michael Töteberg. Verlag der Autoren, Frankfurt, 1990.
FASSBINDER, Rainer Werner: Die ehe der Maria Braun. Edited by Lars Bardram. Gad, Copenhagen, 1983.
FASSBINDER, Rainer Werner: Lili Marleen. Edited by Lars Bardram. Gad, Copenhagen, 1983.
FASSBINDER, Rainer Werner: Querelle Filmbuch. Edited by Dieter Schidor und Michael McLernon. Schirmer/Mosel, Munich, 1982.
 

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