Friday, December 24, 2010

UN HOMBRE LLAMADO TENNESSE WILLIAMS / ARMANDO ARTEAGA

UN HOMBRE LLAMADO TENNESSE WILLIAMS

Por Armando Arteaga



Tennessee Williams fue encontrado muerto, la semana pasada, en su habitación del hotel Elysee, en Manhattan. “La muerte como idea le era cosa de todos los días, como desayunar, lavarse los dientes o afeitarse”, declaró Marlon Brando al enterarse de la muerte –a los 71 años- de quien fue uno de los más completos escritores para el cine y el teatro.


Tennessee Williams no sólo tiene importancia para el teatro como Elmer Rice, Eugene O’Neill, Robert Sherwood, Arthur Miller, o Edward Albee; fue, también para el cine norteamericano el aporte literario más extraordinario y vital. Escribió para Hollywood como para Broadway. Aceptó una noche, en una conversación con el crítico Francis Donahue, la influencia literaria de Chejov y Strindberg; y habló de él de la siguiente manera: “Nací viejo. No tuve juventud porque la mía fue desdichada y ser desdichado de joven es como no haber tenido juventud. Mi vida no fue un lecho de rosas y mis obras siguen un tanto el mal de mi vida”. Fue un escritor bohemio que luchó, dudando de sí mismo cuando en una pieza teatral, escribió: “La vida de un poeta es su obra, y so obra es su vida”.

SEXO, VIOLENCIA, NEUROSIS

Detrás del mundo extremo de Williams –mundo dramático de sexo, violencia, neurosis y frustración personal- están los temas básicos, tales como el conflicto entre la realidad y la ilusión, la destrucción de los seres sensitivos por los no sensitivos, y la corrosión humana labrada por el tiempo.

Williams era ya respetado como escritor cuando, en diciembre del 47, en el Teatro Ethel de New York, fue estrenada por primera vez “Un tranvía llamado deseo” dirigida por Elia Kazán y teniendo como actores a Marlon Brando y Jessica Tandy; fue aclamado por los críticos y el publico. Luego escribirá para el teatro y adaptará para el cine el éxito de “Orfeo Desciende”, que protagonizaron Marlon Brando (Val), Anna Magnani (Lady) y Joanne Woodward (Carol). Williams escribió el guión con Meade Roberts y, mientras rodaba el filme, visitaba el set con regularidad y pasaba ratos con Anna Magnani en el vestidor acondicionado para ella en la casa del director de correos de Milton. Intercambian regalos y refiriéndose a la Magnani, dijo: “Siento devoción por ella. No creo que haya persona alguna a quien yo quiera más”.

ESCRITOR ATORMENTADO

Sobre “Orfeo Desciende”, Bosley Crowther –el critico cinematográfico del New York Times-, lo describió como “Una historia sorprendente acerca de dos personas tristes y solitarias, pero normales, que se empeñan en logar alguna satisfacción en la vida, luchando en contra de las adversidades creadas por la mezquindad y la debilidad del hombre”.

En el 58, Sam Spiegel compró los derechos cinematográficos de “Repentinamente, el Verano Pasado”, protagonizados por Elizabeth Taylor (quien había alcanzado un rotundo éxito como Maggie la Gata en la versión cinematográfica de “Un gato sobre un tejado de cinc”), Katherine Hepburn y Montgomery Clift. La Taylor repetirá nuevos éxitos con Richard Burton en “La Noche de la Iguana”.

Williams ganó dos veces el premio Pulitzer en su historia de escritor, y fue de veras un escritor atormentado.

Publicado en el Diario Expreso, 06-03-1983.





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Tuesday, November 30, 2010

LA NOUVELLE VOUGE / ARMANDO ARTEAGA

CRITICA DE CINE

LA NOUVELLE VOGUE


Por Armando Arteaga

El “Diccionario de Nuevos Directores Franceses” preparado por Augusto M. Torres –critico cinematográfico de la fenecida revista española Nuestro Cine- para los Cuadernos Prácticos/Editorial Fundamentos, aparte de la importancia que tiene reunir la filmografía de ciento veinte directores que han trabajado en la industria cinematográfica francesa entre 1958 y 1975, nos vuelve a remitir en lo que fue –a mediados de la década del 50- la irrupción simultanea e inusitada de un puñado de directores galos que modificó el panorama del aburrido y melancólico cine francés de post-guerra: el surgimiento de la Nouvelle Vogue (o Nueva Ola).

*CINE DE DIRECTORES

Algunos nombres languidecían y continuaban la línea descrita por Jean Vigo (Cero en conducta) y Jean Renoir (La Gran Ilusión y Los Bajos Fondos) que brillaron en los primeros años del “sonoro”: Jean Pierre Melville, George Rauquier, George Fanju, Jean Rouch y Alain Resnais. Eran los comienzos del “Cine-club Objectif 49” y en “La revue de cinema” donde aparece una nueva forma de entender la crítica cinematográfica que da lugar al nacimiento de “Cahiers du cinema”, revista de cine especializada, fundada en abril del 51 por André Bazin y Jacques Doniel-Valcroze. Y que, despegó, empezando de las ideas expuestas por Alexandre Astruc –quien creo la teoría de la “cámara-estilo” (Naissance d´une nouvelle avant-garde: la cámara stylo)- en un artículo publicado en “L´ecran francalsese” en 1948. Los redactores de “Cahiers du cinema”: Eric Rohmer, Jacques Rivette, Claude Chabrol, Jean-Luc Godard, Francois Truffaut, proponen nuevos conceptos como “mise in scene” (puesta en escena) y “politique des auteurs” (política de autores) a través de los cuales comienzan a entender el nuevo cine basado en la idea de que es el director al poder contar con una cámara en su particular manera de concebir la “puesta en escena”, es el único responsable de sus películas y éstas pueden ser estudiadas no independientemente, sino como partes de un todo constituido por el conjunto de su obra, entre cuyas diferentes partes existen las mismas interconexiones que las que hay en la obra de un escritor o pintor, pudiéndose hablar de “política de autores”, lo que André Bazin llamó “cine de directores”.

*NACIMIENTO OFICIAL

El cine francés de entonces se encontraba dominado por una “tradición de calidad” que lo hacia mediocre, inoperante e inadecuado, y solo destacaban los nombres de Max Ophuls, Robert Bresson y Jacques Becker. Es en estas condiciones que Jean-Luc Godard imaginó que podría hacer un filme y casi todo lo desmentía. No tenía más que una cámara en mano, una actriz desconocida -Jean Seberg- y un aprendiz de actor –un ex boxeador habitué de los cafés de intelectuales parisinos, Jean Paul Belmondo- cuando se lanzó a filmar “About de sauffle” (Al final de la escapada) al que se consideró como el filme que inició el movimiento oficial de la Nouvelle Vogue.

Una gran parte de los directores de la Nouvelle Vogue provenía del periodismo cinematográfico, bastión desde donde reclamaron por un nuevo cine. Con excepción de algunos ídolos rescatados de las cenizas –Dreyer, Lang, Griffith, el western, y Hitchcock casi siempre- los jóvenes iconoclastas no reconocieron pasado cinematográfico apreciable, hecho que cambiaría de manera fundamental el cine francés que por acción de estos nuevos directores y la eficacia de algunos nombres de sus filmes, nos vuelven a la memoria de los años de sus inicios: “Disparen sobre el pianista”, “Ascensor para el cadalso”, “Los primos”, “Hiroshima mi amor”, “La felicidad”, “Y Dios creo a la mujer”, entre otros.

Fue indudablemente la etapa de un éxito inusitado para el cine francés, y que el “Diccionario…” de Augusto M. Torres recupera y ordena otros nombres en el tiempo. Figuras fuera de la Nouvelle Vogue (o Nueva Ola), como René Allio, Luís Buñuel, Fernando Arrabal, Nelly Kaplan, Claude Lelouch, Marguerite Duras y otros.

Los 400 golpes de Francois Truffaut





(Publicado en el diario “Expreso” del 20-09-1982).

Monday, October 25, 2010

ROBERT BRESSON RIGUROSAMENTE CINEMATOGRÁFICO/ TONY PIPPOLO

Robert Bresson rigurosamente cinematográfico



Escrito por Tony Pippolo

Robert Bresson es poco conocido o apreciado más allá de los espectadores aplicados. Una retrospectiva de sus obras viajó, en 1998, por los Estados Unidos y por algunas ciudades de otros países. Fue organizada por el conocido James Quandt, programador de la Cinemateca de Ontario y ayudó a cambiar esta situación; sin embargo, muchos espectadores aún se resisten a Bresson por las mismas cualidades que definen su originalidad. Fijándose menos en lo que él oferta que en lo que quiere ocultar, hasta los fanáticos del cine extranjero prefieren a sus contemporáneos más famosos: Fellini, Antonioni, Bergman, quienes expresaron sus angustias existenciales en las personalidades de sus estrellas y sus actuaciones emotivas. Bresson no solamente renunció a las estrellas: expulsó a los actores profesionales de su universo cada vez menos teatral y rigurosamente cinematográfico.

Para muchos espectadores una película de Bresson es un castigo debido a la supuesta "severidad" de su estilo y su narración opaca. Algunos me dijeron que aunque fueron atraídos por sus películas, no fue por su estilo, sino a pesar del mismo. Sin embargo, la frugalidad de este estilo (la exactitud de los planos y la edición, la eliminación de los excesos) influenció a varios realizadores europeos de nuestra época incluyendo, entre otros, a Chantal Ackerman, Olivier Assayas, Laurent Cantet, Claire Denis, Bruno Dumont, Michael Haneke, Benoit Jacquot y Jean-Pierre y Luc Dardenne (su filme El niño, es una variación de Carterista, realizada en 1959 por Bresson, ), aunque ninguno de ellos rechaza a los actores y las actuaciones expresivas. El adjetivo "bressoniano", al igual que "hitchcockiano", está mal usado y en demasía. Ambos directores no pueden imitarse porque sus estilos son inseparables de su fuerte visión moralista. Hitchcock lo hacía con humor, ofreciendo un entretenimiento sustancial y, por supuesto, utilizaba a las estrellas. Bresson, tan inflexible como su estilo fílmico, lo entregaba puro, sin el hielo o el agua.

André Bazin habló de Bresson mencionando poco sus aspectos religiosos, pero los críticos norteamericanos, tomando ejemplos de la primera mitad de su carrera, llamaron su estilo "espiritual" (Susan Sontag, entre otros) o "trascendental" (el realizador Paul Schrader). Estos términos persiguen a todos quienes escriben sobre Bresson, aún tomando en consideración el tono más cínico de sus últimas películas. Bresson no compartía el espíritu ecuménico reinante en la iglesia católica en los años 60, y aunque muchos de sus filmes utilizaban la imaginería católica, se distinguían por un pensamiento religioso particularmente duro y cercano a una de sus fuentes literarias, George Bernanos, cuyas novelas inspiraron dos de sus películas más conocidas: Diario de un cura rural (1951) y Mouchette (1967). En ambas, el tedio gris de las provincias francesas se ve junto con la desolación y la crueldad.

Algunos ven la dimensión religiosa de la primera mitad de la obra de Bresson como causa de su aislamiento. Fue objeto de la crítica de las revistas francesas de izquierda, tales como Positif, y muchos críticos norteamericanos lo marginaron porque prefirieron a directores más comprometidos políticamente. El diablo probablemente (1977), fue vista más como una crítica desilusionada de la vanidad del mundo que como escrutinio de las ideologías o instituciones específicas. En su dura visión del mundo, el trabajo posterior de Bresson no coqueteaba ni con la izquierda, ni con la derecha, ni tranquilizaba a nadie.

A pesar de los personajes, temas y puntos de vista, desde su primer filme (Les Anges du péché, 1943) hasta el último (L'Argent, 1983) indican uno de los logros artísticos más disciplinados, intrincados y satisfactorios en la historia del cine. No menos que Griffith y Eisenstein, Bresson pensó en el desarrollo del arte del cine creando una forma narrativa puramente fílmica a través del perfeccionamiento progresivo de sus instrumentos y estrategias y el predominio (en sus palabras) de la "cinematografía" sobre el "cine" (es decir, cine ordinario).


Bresson rechazó, película por película, las normas establecidas, y no solamente al actor, sino también la estructura dramática de las "escenas" a favor de una serie de secuencias usadas a menudo para evitar la redundancia visual. Significaba que no sólo renunció a las actuaciones memorables como las de Renée Faure y de Sylvie en Les Anges du péché, de Marie Casares en Las damas del bosque de Boulogne, sino también a la fotografía etérea de L. H. Burel en Diario de un cura rural, porque era demasiado pintoresca. La importancia de un marco preciso, y la edición de los filmes que siguieron -Un condenado a muerte se ha escapado, Carterista y El proceso de Juana de Arco (1962) constituían pasos hacia una filmación cada vez más minimalista donde contaba cada gesto, cada imagen y cada palabra. Ir a la esencia de cada narración era ir a la esencia del cine. Sontag dijo que ver sus películas era la experiencia que requería una disciplina y una reflexión por parte del espectador tan grande como las pruebas que pasaban sus protagonistas.

Un condenado a muerte se ha escapado y Carterista, por ejemplo, son narraciones en primera persona de integridad impecable; sin embargo, ninguno de los filmes gasta el tiempo para establecer la narrativa y el personaje como en el relato convencional. En lugar de ello, cada uno se basa en las acciones para revelar la sicología de cada protagonista. Al lograr lo que él creyó un arte verdaderamente "cinematográfico", Bresson realizó El proceso de Juana de Arco, su obra más corta, de 75 minutos, en la cual el principio dominante es el lenguaje. Aunque no fue valorada adecuadamente, este quizás sea el ejemplo más extraordinario de su estilo, adaptado perfectamente a la difícil tarea de presentar los textos de dos juicios de Juana de Arco -el primero que la condenó y el segundo que la exoneró años después de su muerte- sin recurrir al drama, cometer excesos ni usar elementos teatrales. Próximo a la meditación elocuente y expresionista de Dreyer sobre el mismo tema, el filme de Bresson es un ejercicio controlado y sobrio, similar al estilo "documental" de aproximación a hechos históricos de La batalla de Argel de Pontecorvo.

Todas estas películas terminan con el triunfo espiritual de sus protagonistas. En Juana de Arco, Bresson abandona su estilo claro en la escena final (una imagen llena de humo de la estaca vacía donde quemaron a Juana) y vuelve a lo espiritual, lo que hace de Juana una verdadera protagonista bressoniana. La ausencia de este salto en las obras posteriores -en los filmes Al azar, Baltasar (1966), Una mujer dulce (1969), El diablo probablemente (1977), Lancelot du Lac (1974) y El dinero (1983)- ahuyentó y sigue ahuyentando a muchos espectadores. Como una figura pasiva, Balthasar presagiaba a los protagonistas de las obras futuras, quienes por indiferencia o debilidad fracasaban al tratar de cambiar el mundo a su alrededor. Lancelot du Lac es una crónica sobre el colapso de la era de la caballería que parece anunciar la desaparición de los valores occidentales en El diablo probablemente y el estudio de los efectos nefastos del capitalismo en El dinero.

Puede ser que la obra de Bresson fuera mal interpretada o, por conveniencia, reducida a una visión simplista del mundo en el que, por más sombrías que fueran las cosas, siempre existe la posibilidad de redención. Su supuesto rechazo de la sicología desanimó a muchos de aplicar el análisis sicológico a sus caracteres y narrativas, y mucho menos a hacer un análisis del mismo Bresson a través del examen detallado de sus temas preferidos y del estilo minimalista que perfeccionó.

Además de ser personales y autobiográficos, los últimos filmes de Bresson no están exentos de política. El problema es que estas lecciones acerca de la avaricia y las consecuencias del capitalismo se ven mejor (y se olvidan con más facilidad) en productos de Hollywood como Wall Street. La ética y la táctica de Bresson son demasiado directas y profundas y se ve que estos problemas no dependen de los sistemas sociales sino son errores inherentes y patéticos de la creación equivocada de Dios.

En sus palabras sobre Bresson, la novelista Marguerite Duras dijo: "Cada película suya me agita como si viera el cine por primera vez en mi vida, como si él trabajara en un lugar secreto y tuviera la única llave de acceso." Para mí es lo principal que hizo de Bresson un artista singular quien trató en cada obra de reinventar el cine, limpiarlo (y a nosotros) de sus rasgos familiares y así darnos el sentido de los orígenes mismos de la existencia. Si como dijo Godard Al azar, Balthazar es el mundo, Bresson es su creador, sacándonos una y otra vez del jardín del Edén, para revivir la pérdida de la inocencia, y experimentar sus consecuencias. Bresson está más allá del catolicismo y de la fe en la vida eterna.

Lamentarse de que rechazara la posibilidad de la redención en sus historias significa subvalorar el poder convulsivo y curativo del arte y la manera como Bresson fusionó su arte con la moralidad. En cierto sentido la naturaleza religiosa o espiritual de su obra es la carga que le impuso al arte del cine, del que dijo en más de una ocasión que aun se encontraba en la etapa de la infancia. Este es el valor de distinguir entre "cinematografía" y "el cine". El cine es para divertir, edificar e informar. El arte de la cinematografía es la salvación, el santo grial inalcanzable pero discernible en la inocencia perdida que siempre quieren alcanzar sus filmes. No nos sorprende que su proyecto más preciado pero sin realizar fuera El libro de Génesis. Si lo hubiera hecho, no me cabe duda de que nos hubiese parecido que presenciábamos el momento de la Creación.

Tomado de: Cineaste, primavera 2006

Traducción: Zoia Barash


Miradas Revista del audiovisual:


ROBERT BRESSON SOBRE LA DIRECCIÓN DE ACTORES


Tuesday, September 14, 2010

ESTÉTICA DE LA VIOLENCIA

1971

Estética de la violencia

Glauber Rocha



Evito la introducción informativa que se ha hecho característica en las discusiones sobre América Latina; prefiero definir el problema de las relaciones entre nuestra cultura y la cultura civilizada en términos menos limitativos que los que emplea en su análisis el observador europeo. En realidad, mientras América Latina llora desconsoladamente sobre sus desgarradoras miserias, el observador extranjero no las percibe como un hecho trágico, sino como un elemento formal del campo de su encuesta. En los dos casos, este carácter superficial es fruto de una ilusión que se deriva de la pasión por la verdad (uno de los más extraños mitos terminológicos que se hayan infiltrado en la retórica latina), cuya función es para nosotros la redención, mientras que para el extranjero no tiene más significado que la simple curiosidad, a nuestro entender, nada más que un simple ejercicio dialéctico. De ese modo, ni el latinoamericano comunica su verdadera miseria al hombre civilizado, ni el hombre civilizado comprende verdaderamente la miserable grandeza del latinoamericano.

Fundamentalmente, la situación del arte en Brasil puede sintetizarse de este modo: hasta ahora, una falsa interpretación de la realidad ha provocado una serie de equívocos que no se han limitado al campo artístico, sino que han contaminado sobre todo el campo político.

El observador europeo se interesa por los problemas de la creación artística del mundo subdesarrollado en la medida en que éstos satisfacen su nostalgia por el primitivismo; pero ese primitivismo se presenta bajo una forma híbrida, es heredado del mundo civilizado, y mal comprendido, puesto que ha sido impuesto por el condicionamiento colonialista. América Latina es una colonia; la diferencia entre el colonialismo de ayer y el de hoy reside solamente en las formas más refinadas de los colonizadores actuales. y mientras tanto, otros colonizadores tratan de sustituirlos con formas todavía más sutiles y paternalistas.

El problema internacional de América. Latina no es más que una cuestión del cambio de colonizador; por consiguiente, nuestra liberación está siempre en función de una nueva dominación.

El condicionamiento económico nos ha llevado al raquitismo filosófico, a la impotencia a veces consciente, a veces no: lo que engendra, en el primer caso, la esterilidad, y en el segundo, la histeria. De ello se deriva que nuestro equilibrio, en perspectiva, no puede surgir de un sistema orgánico sino más bien de un esfuerzo titánico, autodestructor, para superar esa impotencia. Sólo en el apogeo de la colonización nos damos cuenta de nuestra frustración.

Si en ese momento, el colonizador nos comprende, no es a causa de la claridad de nuestro diálogo, sino a causa del sentido de lo humano que posee eventualmente. Una vez más el paternalismo es el medio utilizado para comprender un lenguaje de lágrimas y de dolores mudos.

Por eso, el hambre del latinoamericano no es solamente un síntoma alarmante de la pobreza social; es la ausencia de su sociedad. De ese modo podemos definir nuestra cultura de hambre. Ahí reside la práctica originalidad del nuevo cine con relación al cine mundial: nuestra originalidad es nuestra hambre, que es también nuestra-mayor miseria, resentida pero no comprendida.

Sin embargo, nosotros la comprendemos, sabemos que su eliminación no depende de programas técnicamente elaborados, sino de una cultura de hambre que, al mirar las estructuras, las supera cualitativamente y la más auténtica manifestación cultural del hambre es la violencia. La mendicidad, tradición surgida de la piedad redentora y colonialista, ha sido la causa del estancamiento social, de la mistificación política y de la mentira fanfarrona.

El comportamiento normal de un hambriento es la violencia, pero la violencia de un hambriento no es por primitivismo: la estética de la violencia, antes de ser primitiva, es revolucionaria, es el momento en que el colonizador se da cuenta de la existencia del colonizado.

A pesar de todo, esta violencia no está impregnada de odio sino de amor, incluso se trata de un amor brutal como la violencia misma, porque no es un amor de complacencia o de contemplación, sino amor de acción, de transformación.

Ya se han superado los tiempos en que el nuevo cine necesitaba explicarse para poder existir; el nuevo cine necesita hacerse un proceso así mismo para darse a comprender mejor, por lo menos en la medida en que nuestra realidad puede ser comprendida, a la luz de un pensamiento que el hambre no debilite o haga delirante.

Por lo tanto, el nuevo cine no puede sino desarrollarse en las fronteras del proceso económico-cultural del continente. Por eso, en sus verdaderos comienzos, no tiene contactos con el cine mundial, salvo en lo concerniente a sus aspectos técnicos, industriales y artísticos.

Nuestro cine es un cine que se pone en acción en un ambiente político de hambre, y que padece por lo tanto de las debilidades propias de su existencia particular.

Ver:



Documentário realizado a partir de montagens de entrevistas e filmes de Glauber Rocha, onde sintetizamos todas os ideais deste gênio do cinema.




Thursday, September 02, 2010

MASCULIN, FEMININE DE GODARD

Masculin, feminine
Director: Jean-Luc Godard
Guiòn: Jean-Luc Godard, Guy de Maupassant
Año: 1966
Gènero: Drama
Argumento: En Masculin féminin, Jean-Luc Godard presenta al mundo a “los hijos de Marx y la Coca-Cola”. Una banda de jóvenes enamorados de la música, la revolución y de ellos mismos. El ídolo de la Nueva Ola Francesa, Jean-Pierre Léaud interpreta a Paul, un idealista que aspira convertirse en intelectual y que mantiene una relación con la estrella pop Madeleine (Chantal Goya). Godard examina la cultura juvenil del París de los años 60’s, mezclando la sátira y tragedia con su particular estilo.
Reparto: Jean-Pierre Lèaud, Chantal Goya, Marlène Jobert, Michel Debord, Catherine-Isabelle Dupor
Duraciòn: 110 minutos


Importancia:

Los chicos y las chicas

Interesante retrato de la juventud de los años 60 y decimoprimer largometraje de Godard. Escrito por Godard, se inspira en dos relatos de Guy de Maupassant. Se rueda en escenarios reales de Paris y Estocolmo (Hotel Continental), con un presupuesto de serie B. Nominado al Oso de oro (Berlín), gana el premio Interfilm (Godard) y el Oso de plata (Léaud). Producido por Anatole Dauman ("Paris, Texas", Wenders, 1984), se estrena el 22-III-1966 (Francia).

La acción dramática tiene lugar en Paris, a lo largo de varios meses (de noviembre de 1966 a marzo de 1967). El joven Paul (Léaud), recién licenciado del servicio militar obligatorio, escribe en un bar, donde se encuentra con Madeleine Zimer (Goya), que aspira a convertirse en cantante pop de éxito. Paul tiene 21 años, es idealista, intelectual, busca el sentido de la vida y trabaja para un periódico. Como activista político de izquierdas, se siente frustrado y desilusionado. Madeleine, de 19 años, es atractiva, de espíritu libre y vida independiente. Comparte piso con dos amigas de su edad, Elisabet (Jobert) y la encantadora Catherine (Dupont).

El film, a través de sus 15 actos, explora las ideas, las costumbres, las inquietudes, los conocimientos y las aspiraciones de los jóvenes franceses de los años 60, nacidos tras la IIGM. La comunicación entre los actores, alejada de las formas de los diálogos convencionales, se desarrolla a la manera de interrogatorios, entrevistas, pseudoentrevistas, adivinanzas o simples intercambios de datos. Ello no es obstáculo para que el film incorpore un abundante contenido hablado. Tratan del amor, sexo, erotismo, sexualidad, control de natalidad, la píldora anticonceptiva (puesta en el mercado en 1960), amor libre, amistad, etc. Se refieren a los temas de actualidad que les preocupan, como la guerra del Vietnam, la falta de apoyos a los jóvenes para realizar estudiar superiores, la división de clases, las luchas obreras, las huelgas. Citan nombres de personajes de la actualidad política (De Gaulle, Johnson, Mitterrand...) y del pasado reciente (Stalin, Hitler...). También recuerdan personajes de ficción (James Bond). Mencionan figuras del mundo de la música francesa del momento (Alain Barriere, France Gall, Johnny Halliday, Silvie Vartan...) y no franceses (The Beatles, Bob Dylan, Sinatra, Sandie Shaw...). Recuerdan personajes de la literatura francesa (Mauriac) y rinden homenaje al cine (escena de cine en el cine) y a los actores y actrices de moda (cameos de Henri Attal y Brigitte Bardot).

El retrato que se hace de los chicos franceses, los presenta afectados, poco simpáticos, revolucionarios de boquilla y de convicciones superficiales y vaporosas. El retrato de las chicas, las presenta ingenuas, alocadas, sinceras, divertidas, encantadoras, poco profundas y consumistas. El film glosa y defiende el amor libre, las relaciones sexuales múltiples (menaje a tres, a cuatro...), el sexo como valor en si mismo,la separación de sexo y procreación, el uso de anticonceptivos (diafragma, preservativo...), el embarazo no deseado, la libertad de la mujer en relación al aborto, las relaciones efímeras, las homosexuales, las interraciales, etc. La obra está rodada como una suma de episodios de la vida de los protagonistas (inicio, lavandería, grabación...). Expone la afición del momento por los manifiestos políticos, la costumbre de pintar consignas y frases en paredes, puertas, coches, y la aparición de nuevos problemas de violencia familiar.

La música, de Jean Jacques Debout, aporta una partitura de aires sesenteros, que completa con 6 canciones originales a cargo de Chantal Goya ("Laisse moi", "D'abord dis moi ton nom", "Tu m'as trop menti"...). Añade un fragmento del "Concierto para clarinete", de Mozart. La fotografía, de Willy Kurant, da gran importancia a los primeros planos. Con frecuencia hace uso de la cámara inmóvil y frontal ante los actores. Elabora una narración visual que guarda semenjanzas y paralelismos con un documental. Sirve escenas de humor visual (coche oficial americano...). Buenas interpretaciones de Léaud y Goya. Presenta una panorámica sincera y honesta de la juventud de los 60.







Friday, July 30, 2010

ROBLES GODOY, MAESTRO Y DIRECTOR DE CINE HOSPITALIZADO



ARMANDO ROBLES GODOY, EL MAESTRO Y EL DIRECTOR DE CINE PERUANO MÁS IMPORTANTE DE LA HISTORIA DEL CINE PERUANO
Armando Robles Godoy es el director de cine más importante de la historia del cine peruano, además de un excelente narrador y periodista. Actualmente se encuentra hospitalizado en el hospital Rebagliati tras haber sido atropellado por un impetinente vehiculo de los tantos locos del volante que se reproducen por miles en nuestra vetusta ciudad de Lima.

Hacemos votos por la recuperación de su frágil salud en este momento. Lo recordamos como un excelente amigo y maestro en la Academia de Cine del edificio Jr. Washington 1807 frente al Museo Mariátegui, allí junto a otros maestros como Pedro Novak, Mario Acha, Alfonso La Torre, Augusto Geu Rivera y Miguel Reynel nos ayudó a descubrir en el cine el arte nuevo de este tiempo de grandes avances tecnológicos en comunicación.

Sabemos que esta situación que vive es difícil, esperamos mejores momentos para él y para su familia.

Aquí un par de videos donde puede apreciarse la dimensión humana de Armando como maestro y amante del cine.
A.A.

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