Tuesday, March 17, 2020

PREMIOS OSCAR 2020 (92ª edición)


PLATEA NORTE
CINE

PREMIOS OSCAR 2020 (92ª edición)

Por Armando Arteaga




En el capítulo “Ontología de la imagen cinematográfica”, que apertura  las primeras páginas del libro  ¿Qué es el cine?, André Bazin recuerda: “No se cree ya en la identidad ontológica entre modelo y retrato, pero se admite que éste nos ayuda a acordarnos de aquél y a salvarlo, por tanto, de una segunda muerte espiritual. La fabricación de la imagen se ha librado incluso de todo utilitarismo antropocéntrico. No se trata ya de la supervivencia del hombre, sino —de una manera más general— de la creación de un universo ideal en el que la imagen de lo real alcanza un destino temporal autónomo”.

Anthony Lane, el crítico de la revista The New Yorker, cuando hizo la reseña  de “Parasite” se preguntó: “¿Qué tipo de película es esta?.  No fue el único en habitar con esta duda antes de ver la película.  “Parásite”, el filme de Bong Joon-ho, sorprendió con sus premios (la mejor película, dirección, guion original y película internacional) en la 92ª edición de los Oscar. La Academia de Cine de Hollywood se rindió ante el esfuerzo surcoreano,  desde el Dolby Theatre de Los Ángeles.

Es cierto que “Parasite” es una película taquillera, que supongo, le interesa este detalle de sentimiento aplaudido,  ante el  público que valora el resultado. La noche de gala de Hollywood este año fue histórica con el Oscar a la mejor película entregado a la producción surcoreana, la primera vez que una cinta de habla no inglesa se lleva el galardón principal.

“Parásite”,  se impuso ante otros fuertes, favoritos y consagrados proyectos cinematográficos. A pesar de “Érase una vez en…Hollywood”  de Quentin Tarantino, con el aplauso total del público al modelo norteamericano; “1917”, el drama bélico de Sam Mendes,  con todos sus impactos visuales sobre la guerra; “Joker” de Todd Philips, impactante personaje sacado del comic; y “El irlandés”, obra bendecida por la fama de su realizador, Martin Scorsese. Y, otras, que le hacían una buena  resistencia a un puñado de celebras filmes: “Jojo Rabbit”, “Mujercitas”, “Historia de un matrimonio” y “Le Mans’66”.

La historia de “Parasite”  es muy simple y tribal. Dos familias entrecruzan sus vidas, una es adinerada y la otra pobrísima. Viven enfrentamientos clasistas. Es un enredo de humor, ternura y extrañas coincidencias. Lleva un contenido absurdo que entretiene.

Otra película que ha llamado la atención es “Joker”. Con la estelar actuación de  Joaquín Phoenix,  ha dividido al público en polémicas. Un sector está porque fomentaba violencia, y otro porque apenas conmueve. Lo cierto es que “Joker” sublima “héroes” de pacotilla que en el tiempo se pierden en la memoria del público.  La escena del baile en las escaleras y el  escape de los policías en el viaje del tren será una escena recordada en la historia del cine, es una secuencia como otras de ese tipo en otros filmes, solo que,  cuando al ponerse la máscara, la confusión es tal  que la realidad parece una ilusión. Una dura ilusión de confusión que se vive en las urbes cuando el individuo pierde su unidad para ser parte igualitaria de la masa urbana, al interior de  los escenarios urbanos.

El filme “1917”,  desarrolla factores confusos y destacables, mira la guerra desde un ángulo diferente a otros sobre el drama bélico, dos soldados muestran el gesto de una tares noble (salvar vidas) en un gesto que traspasa las fronteras de lo esencialmente patriótico. El plano secuencia ayuda a desarrollar  una atmósfera de realismo en el  filme, una buen detalle fotográfico que ayuda a crear un efecto teatral en los dos personajes (“Esperando a Godot” de Beckett y “Picnic” de Arrabal). Una hazaña de virtuosismo técnico cinematográfico  para el logro de una historia creíble e inigualable.

Ante el filme “El irlandés”, uno se rinde, una contradicción de lealtades enfrentadas a objetivos personales que argumenta toda la película.  Es esa contradicción de lealtades enfrentadas a objetivos personales, todo lo que compone la película.          La lealtad manipulada que trae intercambio de representaciones y favores; esa unidad fabricada, que es,  como una amistad interesada que construye la lealtad de Frank a Hoffa y los capos de la mafia.





 Publicado en el Diario Expreso. Suplemento ContraPoder. Columna Platea Norte.
Lima, 23/02/2020.

ALMODÓVAR Y LOS PREMIOS GOYA 2020


PLATEA NORTE

CINE


ALMODÓVAR Y  LOS PREMIOS GOYA 2020

Por Armando Arteaga




La 34ª edición de los Premios Goya, en Málaga, no estuvo por demás aburrida. El buen cine, el séptimo arte: el convidado de piedra, se fue ganando.  El personaje central de la noche fue Pedro Almodóvar: “Dolor y gloria”, su película,  se llevó 7 de los 16 premios a los que estaba nominado.
Fue un triunfo a todas voces para el director de Calzada de Calatrava. Aunque,  hubieron otras películas casi con  la misma suerte. Tal el caso de “Mientras dure la guerra”, de Alejandro Amenábar, que también se llevó a casa, 5 nominaciones de los 17 premios que aspiraba.  A “La trinchera infinita” le tocó 2 premios, uno por el trabajo de la actuación de Belén Cuesta.

La sorpresa -para mi gusto- ha sido en “Mejor Dirección Novel” la película de Salvador Simó por   “Buñuel en el laberinto de las tortugas”, el cómic homónimo sobre la creación del documental “Las Hurdes. Tierra sin pan”. “Tierra sin pan” como “Buñuel en el laberinto de las tortugas” cuentan de una misma relación tremenda: de ambos realizadores,  la fascinación por  Las Hurdes.
Simó se aleja de lo  ideológico para narrar el momento histórico "a través de los diálogos entre los personajes". Para dar "cierta aspereza, o dureza" a los movimientos de sus secuencias.  Simó rompe una regla del filme de  comic que propone un dibujo nuevo cada uno o dos fotogramas,  y optó por otro “tempo”, a un dibujo cada tres o cada cuatro fotogramas. Lo que le da mayor rigidez a la dirección.

En sus memorias, “Mi último suspiro”, Buñuel escribe: "Aquellas montañas desheredadas me conquistaron enseguida. Me fascinaba el desamparo de sus habitantes, pero también su inteligencia y apego a su remoto país, a su 'tierra sin pan'. Por lo menos en una veintena de pueblos se desconocía el pan tierno". Buñuel, había viajado -por Las Hurdes-  en septiembre de 1932.  La  puesta de imágenes del original de Buñuel en el metraje animado de Simó le da una coherencia a la alternativa de juntar tiempos diferentes.

Almodóvar, que suma muchos “Goyas” premios en su haber,  tiene grandes momentos profesionales como realizador, es un divo-director:   desde “Mujeres al borde de un ataque de nervios”,  “Átame”,  “Tacones lejanos”, “La flor de mi secreto” y “Carne Trémula”, son filmes siempre polémicos, pero por momentos brillantes, aunque todavía no convencía del todo a la academia.  

Es, con “Todo sobre mi madre” que  llega el reconocimiento de la crítica, unos críticos gustan más de unas que de otras. En “Laberinto de pasiones” (1982), ese filme fundamental de Almodóvar: donde una mujer deambula por el Rastro madrileño avistando entrepiernas masculinas,  es la llegada de la democracia española entonces, la mujer es depredadora, el patriarcado masculino es la base de la pirámide sexual, el spleen de  Madrid:  la ciudad más divertida del mundo, el lugar del escándalo para la  gente normal. Es mundo lacaniano compartido con la crueldad de una fotonovela de terror  donde torturan con un taladro.

Son varios los filmes de Almodóvar donde da muestras de su talante y de su  gran manejo del oficio cinematográfico: “¿Qué he hecho yo para merecer esto?” (1984), “Matador” (1986) Kika (1993), “Carne trémula” (1997), “Hable con ella” (2002), “Los abrazos rotos” (2009) “La piel que habito” (2011),  “Julieta” (2016), y esta última premiada: “Dolor y gloria”  (2019).

“Dolor y gloria” es lo mejor que ha realizado Almodóvar,  pasara a la historia como la película más completa del cineasta. El Madrid de los 80, el descubrimiento del cine mismo, la soledad de un individuo que lo tiene todo, el vacío, el sentimiento de culpa.  

Mallo, interpretado por Antonio Banderas, encaja muy bien en un filme, es  por momentos depresivo. Se derrumba el éxito para mostrar lo  verdaderamente humano de cualquier ser actual. “Dolor y gloria” es un filme conmovedor, con un extenso desaliento del cineasta español. Hay que verla,  imprescindible para los interesados en la obra de Almodóvar.

 Publicado Diario Expreso. Suplemento ContraPoder. Columna Platea Norte. 
Lima, 09/02/2020.

Friday, March 13, 2020

UBÚ REY, UNA SÁTIRA CONTRA EL PODER


PLATEA NORTE
TEATRO

UBÚ REY, UNA SÁTIRA CONTRA EL PODER

ARMANDO ARTEAGA




El teatro, como todas las cosas de la vida, va cambiando en cada época, por temporadas y para todos los gustos, tanto.., por parte de los productores, directores y actores: desde el estreno de un abanico diverso de obras, como también,  por la respuesta positiva del público en general. Por mi parte, yo creo que son los espectadores que asisten a las salas los que  deben mandar.  El precio de las entradas corrige niveles de acercamientos. Siempre sobrevive la pasión por el buen teatro. Nunca olvidar que el teatro es sobre todo un espectáculo, un suceso cultural muy humano. El verano limeño calienta,  y la agenda teatral va fría todavía con obras sosas, sintetiza el momento con un embotellamiento “light” dentro de un tránsito de realizaciones discursivas fáciles que no  logran convencer a un exigente público interesado.  Por eso, no deja de sorprender encontrar en la cartelera la puesta en escena de “Ubú Rey” del francés Alfred Jarry (1860-1907),  en la A.A.A. (Asociación de Artistas Aficionados), en el Centro de Lima.

“Ubú Rey” (1896), es una sátira contra el arte teatral de su época, un texto pionero del teatro moderno que camina de un extremo a otro, una ruptura con la dramaturgia tradicional, con el realismo convencional, una innovación de la vanguardia francesa que entusiasmo mucho a los surrealistas. Alfred Jarry es considerado un precursor por el movimiento surrealista, que tanto entusiasmo a Jean Arp y René Char, y más tarde a Julio Cortázar.  El automatismo del “texto” de Alfred Jarry, lleno de “espontaneidad”,  que desborda la imaginación y la subordinación de los mecanismos racionales a esa “espontaneidad”, contra la lógica de las cosas, construyen un humor subversivo también contra el mundo social establecido, sórdido, y anquilosado. Visión que sirve más tarde para el desarrollo del “teatro del absurdo” de Antonin Artaud.

La puesta en escena del “Ubú Rey” de la A.A.A. que dirige Percy Velarde, no es una simple actitud mimética,   su vehemencia desprecia lo formal, el “pasatismo” de lo histórico: postula el tiempo pasado como actual, nada cambia, todo es igual en esta realidad. Por eso adopta el juego lúdico y el lenguaje de lo “clow”. El poder corrompe, es una locura que nace de la codicia de lo individual. El  poder engendra todo tipo de totalitarismos. Jarry se rebela contra todo.  La omnipotencia del poder de Ubú es siempre ridícula.

Es cierto que el teatro hace de lo invisible un suceso visible. El teatro peruano ha retrocedido mucho, en todo.   Hace cinco décadas se estrenó en  Lima este obra “Ubú Rey” de Alfred Jarry, en una Carpa de Circo,  en la Concha Acústica del Campo de Marte,  con (el TUNI) un grupo del teatro universitario de la Universidad Nacional de Ingeniería, con la dirección nada menos de Atahualpa del Cioppo, el famoso director uruguayo. El -entonces-  joven Jorge Chiarella hizo las partituras musicales de la obra “farsesca”. La dubitación del tiempo reduce a cenizas cualquier comentario y menos ninguna comparación. Algo le debe haber pasado  a un país, a una comunidad, para retroceder tanto. En una mirada a vuelo de pájaro  sobre la experiencia teatral de la historia de un país cuando uno se encuentra ante una catástrofe, las preguntas celestes son  ¿Qué nos pasó, Peter Brook? ¿Por qué nos  abandonamos tanto? ¿Por qué este “desencanto” mío  a la salida de una obra teatral en una sala limeña?.     


      

Saturday, May 05, 2018


ATAHUALPA DEL CIOPPO Y LA VANGUARDIA TEATRAL  EN LIMA 

HASTA  FINES DE LOS SETENTA

Armando Arteaga

Desaprovechada e insólita, una verdadera lástima,  fue mi actitud de patear el tablero en contra de la cartelera teatral limeña a fines de los años setenta.  Mi pasión por el teatro, que había sido una fascinación desde niño, se vio resquebrajada por el aburrimiento que me producían las mediocres puestas en escena de las pocas obras de teatro que se presentaban en aquellas temporadas  de aquel  marasmo cultural de entonces. 
Me fui del teatro tirando la puerta cerrada por ese público conformista que aplaudía a cualquier mediocre actor o, a cualquier desinformado director, que sin rigor ni exigencia alguna por el trabajo de dramaturgia, mostraban los teatros vacíos, intrascendentes, sin dispositivos escénicos, petrificados por el tedio como espectáculo.


 
Nada en ese momento se comparaba a los inicios, en ese aprendizaje teatral en el TUNI con Atahualpa del Cioppo, ese director uruguayo, tal vez el más destacado  director de escena que hubiera conocido, deslumbrado por la puesta en escena de Ubu Rey de Alfred Jarry bajo una carpa de circo en el Campo de Marte.  El maestro Atahualpa del Cioppo, se presentó en la escena teatral de entonces como un distinguido provocador e interlocutor del distanciamiento brechtiano. Nadie conocía de Brecht tanto como él.   En el teatro de la Facultad de Arquitectura de la UNI donde disertaba cada tarde nos dejaba  la evidente denuncia social y la preocupación por el enrevesado argumento del contexto político e ideológico. 
De Bertolt Brecht pasamos al marxismo (peldaño a peldaño se subía pacientemente hasta el último piso de Gramsci, en el enredo del nonato compromesso storico).  Por eso, aún recuerdo haber participado en un grupo de estudiantes que nos propusimos la lectura colectiva de las obras completas de Bertolt Brecht, tarea que años después personalmente he complementado  con la lectura de las traducciones, del alemán al español,  por Miguel Sáenz, versiones asequibles y pulcras para la mise in scene. 
Una de las obras que más me impresionó al leer a Brecht fue “La mujer judía” (Die jüdische frau), un drama que dura unos treinta minutos.  De dos personaje, un hombre y una mujer.  La escena ocurre en el dormitorio de la protagonista.  En tiempos de la Alemania nazi, una mujer judía, bella, sofisticada, burguesa, decide dejar el país al comprobar el peligro de sus vidas y el desarrollo de la profesión de su esposo. Busca una intriga para lograr su objetivo de sacarlo al esposo del infierno nazi: aunque él no acepta, ella se va.  Nada ni nadie la retiene. 




 Son varios los directores que han probado suerte con Brecht, a partir de los trabajos de Atahualpa del Cioppo, ninguno  ha podido superar este aporte en nuestro medio teatral.  Y es que para poner en escena a Brecht se necesita poseer muchos conocimientos, eliminar lo superfluo y el  facilismo en la acción teatral, entender la tragedia insólita de este tiempo actual que nos lleva a la autodestrucción humana por el capricho del capitalismo como sistema. 
El terrorismo, es una plaga del mundo contemporáneo, tal vez por la resonancia que este espectáculo desgarrador ofrece en las comunicaciones instantáneas: la televisión-cable  y el internet. Lo que distingue al terrorismo de otras formas de criminalidad violenta y organizada de los antisociales es que busca influir pánico en la ciudadanía, destruir la disciplina social y paralizar a las fuerzas defensoras de la sociedad. 

Eso lo sabía Brecht, cuando escribió esta obra estupenda que se llama “El Delator” (Der Spitzel), un drama de veinte minutos, que se desarrolla en la sala estar de una familia de clase media.  La obra tiene por personajes dos mujeres (una principal), un hombre y un muchacho adolescente.  La historia es, un matrimonio atemorizado en los tiempos de la Alemania nazi, tiene desconfianza de todo: de la criada, de los amigos, de los vecinos, e incluso de su propio hijo.  El hijo, un adolescente fanático afiliado a las juventudes hitlerianas.  La familia llega a la situación de un verdadero horror ante la duda de si el hijo, que ha salido a la calle, habrá ido a delatarlos. 
Estas dos  obras de Brecht,  expresan dramáticamente el terror y sus secuelas de manera rotunda y eficaz, Ese terror, que es una plaga, que paraliza y destruye los sentimientos elementales y básicos de la familia, la confianza y el amor entre los semejantes.  Todo el peso del montaje descansa en la interpretación de los actores.  El director debe lograr un clima de inquietud y tensión en aumento que va transformado a estos personajes en dementes. Mostrándonos un mundo dominado por la locura. 
Otra obra de Brecht, que resulta fundamental,  para entender el “teatro épico” y el “distanciamiento”, es “Madre Coraje y sus hijos” (Mutter Courage und ihre kínder), acto de doce cuadros.  Brecht creo el “efecto distanciamiento”, a fin de que los espectadores se distancien de los sucesos argumentales de las obras,  y adopten una actitud crítica ante los acontecimientos contemplados.

                                                                                  

Tuesday, December 05, 2017

UNA ESCENOGRAFIA DISCRETA PARA UNA ADAPTACIÓN TEATRAL DE NERUDA

UNA ESCENOGRAFIA DISCRETA PARA UNA ADAPTACIÓN TEATRAL 
DE  NERUDA




Este boceto lo hice para el actor y director Hernando Cortés, mi paisano piurano, para “El deshabitado”, un texto basado en “Residencia en la tierra” de Pablo Neruda. Lo hice porque me habló que iba a ser un performance sobre Neruda, varios años después me lo pidió. Yo no estaba en Lima. Se lo envié en un sobre manila. La obra la puso en el TUSM. Me enseñó unas fotografías varios años después. No sé si la obra la puso también en Santiago. No lo sé. Me contó que modifico la escenografía, pero eso no tiene importancia ahora. Me explico que le gustó el muro de alambres de púas, las rejas de fierro y el montículo de arena marina. Eso es todo lo que te puedo recordar.

El boceto lo tengo porque me lo devolvió varios años después mientras tomábamos un café en el Domino de la Plaza San Martin, es tuyo, te lo devuelvo, me dijo, palmeándome el hombro. 

Era un capo para el teatro, sí, lo vi actuar, y tengo sus obras. Era un profesor de teatro, un seguidor de Brecht y había estudiado en Francia con Étienne Souriau. Sabia un montón de cosas de teatro, era un gran conversador al que yo escuchaba siempre, en el café.


EL DESHABITADO / Pablo Neruda

Estación invencible! En los lados del cielo un pálido cierzo se acumulaba, un aire desteñido e invasor, y hacia todo lo que los ojos abarcaban, como una espesa leche, como una cortina endurecida existía, continuamente.
De modo que el ser se sentía aislado, sometido a esa extraña substancia, rodeado de un cielo próximo, con el mástil quebrado frente a un litoral blanquecino, abandonado de lo sólido, frente a un transcurso impenetrable y en una casa de niebla. Condenación y horror! De haber estado herido y abandonado, o haber escogido las arañas, el luto y la sotana. De haberse emboscado, fuertemente ahíto de este mundo, y de haber conversado sobre esfinges y oros y fatídicos destinos. De haber amarrado la ceniza al traje cotidiano, y haber besado el origen terrestre con su sabor a olvido. Pero no. No.
Materias frías de la lluvia que caen sombríamente, pesares sin resurrección, olvido. En mi alcoba sin retratos, en mi traje sin luz, cuánta cabida eternamente permanece, y el lento rayo recto del día cómo se condensa hasta llegar a ser una sola gota oscura.
Movimientos tenaces, senderos verticales a cuya flor final a veces se asciende, compañías suaves o brutales, puertas ausentes! Como cada día un pan letárgico, bebo de un agua aislada!
Aúlla el cerrajero, trota el caballo, el caballejo empapado en lluvia, y el cochero de largo látigo tose, el condenado! Lo demás, hasta muy larga distancia permanece inmóvil, cubierto por el mes de junio y sus vegetaciones mojadas, sus animales callados, se unen como olas. Sí, qué mar de invierno, qué dominio sumergido trata de sobrevivir, y, aparentemente muerto, cruza de largos velámenes mortuorios esta densa superficie?
A menudo, de atardecer acaecido, arrimo la luz a la ventana, y me miro, sostenido por maderas miserables, tendido en la humedad como un ataúd envejecido, entre paredes bruscamente débiles. Sueño, de una ausencia a otra, y a otra distancia, recibido y amargo.


Cortés 


Wednesday, July 26, 2017

Entrevista al joven cineasta peruano Wesley Verástegui

Entrevista al joven cineasta peruano Wesley Verástegui






1)      ¿Cómo ves la actual perspectiva del cine peruano?

Como el ataque de los clones de Star Wars. Me explico. Para mí, una buena película, sea de serie B o una mega producción, debe tener una identidad que la diferencia de su competencia. Sin embargo, cada vez es más difícil encontrar un largometraje nacional con esa característica, ya que todos los cineastas locales quieren ser el nuevo éxito art-house o el nuevo éxito comercial, copiando fórmulas de aquí y de allá y dejando de lado esa voz distintiva que los elevaría a otra categoría. A pesar de ello, hay grandes producciones nacionales que sí gozan de esa originalidad y frescura, y es justamente al lado de ellas donde pienso dejar a “Sin Vagina, me Marginan”, aunque seguramente alguien dirá que mi película también es un clon de “Tangerine” (una película estadounidense con dos chicas trans), luego de verla se dará cuenta de que son dos propuestas diametralmente opuestas, tanto por la motivación de los personajes, las situaciones, los diálogos atrevidos, el travestismo del drama en comedia, el manifiesto visual del filme, entre muchos otros.


2)      ¿Existe un cine nacional, o peruano?

Geográficamente, toda película filmada en el país vendría a ser una película peruana, así que películas con esa característica son todas las que se han filmado aquí. Sin embargo, para llamar al cine “peruano” como tal, no solo está lo geográfico sino también la idiosincrasia nacional que en él se representa, y no son muchas las películas nacionales que la plasman de manera correcta. Muchos largometrajes nacionales, sobre todos los que apuntan a entrar a los grandes festivales de cine, están más interesados en la forma que en el fondo de la película, por lo que terminan pasando totalmente desapercibidos por los espectadores, quienes en su mayoría valoran más una historia potente que una dirección de fotografía agradable o el esnobismo del director. Y son este tipo de películas, las que en su gran mayoría no tienen una identidad nacional, ya que son solo copias aburridas de películas art-house del extranjero. Por otro lado están las películas más comerciales, las cuales en su afán de llegar más al público sí se esfuerzan en lograr una conectividad con ellos, y esa relación solo se logra a través de una buena representación del peruano a través de la ficción, lo cual implica investigación e inteligencia por parte del director y del guionista de la obra. Y a pesar de que muchas personas digan que este es el cine más ligero, lo cual es cierto, por experiencia puedo decir que hay más trabajo en hacer una cinta ligera que una cinta “densa”. Balanceando estos dos tipos de películas puedo decir que sí se puede hablar de un cine nacional, ya que hay cintas que reflejan muy bien a los peruanos, a pesar de que hay otras que se travisten de largometrajes foráneos y terminan yendo al baúl del olvido de la cinematografía peruana.


3)      ¿Cómo te ubicas en este contexto de la producción cinematográfica nacional?

En el último pedestal (todavía) porque mi película ha sido filmada con un presupuesto enano, ha sido estelarizada por actrices aún no conocidas y ha tocado una temática que mucha gente prefiere no ver porque no le afecta y porque siente que no es su problema, cuando todos en una sociedad somos el problema de todos. Pero lo normal es comenzar desde abajo. Profesionalmente, es lo mejor que a cualquiera le puede pasar. Con mis siguientes proyectos, subiré más peldaños, hasta llegar al más alto de la cinematografía mundial, al menos esa es la meta.




4)      Has ganado varios concursos de guiones y ahora tienes tu primera película “Sin vagina,me marginan”, ¿puedes contarnos cómo ha sido tu experiencia?

Fue lo más divertido que he hecho en mi vida (junto a tirar globos por carnavales cuando aún se podía). Pero además de divertido fue muy instructivo, no solo porque conocí muy de cerca a quienes había inventado en mi guión (dos guapas, brillantes y muy chistosas chicas trans), sino también porque al ser la primera película que dirigía, tuve que enfrentar de todo, como engañar al serenazgo para que me dejen filmar en la calle, hacer actuar a mis amigos, escuchar insultos de idiotas en la calle, salir volando de mi trabajo para poder filmar, filmar en zonas peligrosas sin protección, etcétera, etcétera. Al final terminé sintiéndome como Ed Wood y James Cameron al mismo tiempo.

5)      ¿Qué expectativas esperas para con esta tu película “Sin vagina, me marginan”?

Yo me he acostumbrado a no esperar demasiado para luego no estrellarme contra la pared. Sin embargo, “Sin vagina, me marginan” hace que cambie un poco de postura, ya que estoy estoy seguro de que tendrá mucha influencia en la gente, no solo por la historia y los personajes con los que cuenta sino por los diálogos que los espectadores los harán parte de su día a día, ya sea en broma y a veces hasta en serio. Por otro lado, espero que la gente que tiene cierta o muy poca simpatía por las personas trans tenga una visión muy distinta de ellas y ellos luego de ver la película, ya que la historia está contada con un lenguaje y una narrativa bastante envolvente para todos los peruanos, por más distintos que estos sean. Y al final de la película, puedo afirmar desde ya que todos (heteros o gays) se sentirán identificados con las chicas de “Sin Vagina, me Marginan”, porque a fin de cuentas ¿a quién no han tratado mal por ser diferente en este país? ¿a cuántos no le ha roto el corazón la persona equivocada? ¿cuántos no se han sentido disconformes con el cuerpo que tienen? Finalmente ¿cuántos no han querido sentir, al menos por un día, ser del sexo opuesto?

6)      ¿En qué otros proyectos de cine andas?

En uno totalmente distinto a lo que vengo de hacer, pero en algo sí se parece a “Sin Vagina, me Marginan”: ambas son mis películas favoritas, películas que nadie se ha atrevido ni se atrevería a hacerlas.



Biografía de Wesley Verástegui:


Wesley Verástegui es licenciado en economía por la Universidad de Pacífico. Como guionista de cine ha representado al Perú en concursos internacionales en Cuba y Hollywood. “Sin Vagina, me Marginan” es su primer largometraje como director, productor y guionista.